Mindfulness y compasión, una  forma diferente de entender la vida 

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Mindfulness y compasión, una  forma diferente de entender la vida 

Nuestros chicos de RGA LA CAÑADA, dos veces en semana practican Mindfulness. Y tú sabes que es?.

Mindfulness es un término inglés con el que se traduce la palabra Sati, que proviene del Pali, una de las lenguas que se hablaba en la época en que Buda empezó a enseñar hace 2500 años. Significa consciencia, atención y recuerdo.  

Somos conscientes cuando nos damos cuenta de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor (olores, sonidos, personas…) y también de lo que ocurre dentro de nosotros (pensamientos, emociones, sensaciones corporales). La atención la logramos centrándonos en un estímulo, denominado anclaje, siendo el más utilizado la respiración, también puede ser un sonido, las sensaciones corporales… cualquier cosa que nos ayude a estar presente, en el momento. Y también significa recuerdo porque tenemos la capacidad de “recordarnos” volver al presente, una y otra vez, las veces que haga falta. En la tradición budista el Sati o Mindfulnes se practica como una herramienta para observar cómo la mente genera sufrimiento y de este modo podernos deshacer de él. 

Hoy en día el MIndfulness no tiene ninguna adhesión a religión alguna y se ha introducido en ámbitos como la psicología, la medicina, el deporte y los recursos humanos entre otros. 

Mindfulness o “conciencia Plena” es útil para desarrollar la capacidad de autoregulación que nos permite manejar los pensamientos, sensaciones y emociones para no dejarnos arrastrar por ellos. También es útil para lograr mayor sabiduría, basándonos en la capacidad de serenarnos, de tener conciencia y adquirir una visión más profunda de nosotros mismos, de los demás y de la realidad. 

En nuestra cultura no se nos ha enseñado formas eficaces de abordar nuestros estados y situaciones de sufrimiento. La tendencia general es a rechazar esos estados, negarlos o reprimirlos con herramientas que produzcan una “analgesia” inmediata. En el otro extremo, están los que se revuelcan en la situación que les produce el sufrimiento, quedándose enganchados en el rol de víctima o retraumatizándose continuamente. A la luz de las investigaciones sobre la Compasión, ninguna de esas aparentes soluciones produce resultados positivos, ni resuelve cómo abordar el dolor y sufrimiento de una forma sana. El entrenamiento en Compasión propone un abordaje revolucionario de nuestro inevitable encuentro son el sufrimiento en una doble vertiente: 

  1. Cuidarse y tratarse de la manera más delicada posible, justamente porque sufrimos y porque el sufrimiento forma parte de la experiencia vital humana que todos compartimos. 
  2. Acoger con amor el dolor y todas las emociones que se desprenden de las situaciones vitales de sufrimiento, independientemente de si tienen una causa externa objetiva, o interna y subjetiva. 

La Compasión es la parte afectiva del Mindfulness. Como dice Vicente Simón es el corazón del mindfulness. Por compasión entendemos el amor incondicional que brota del corazón cuando se entra en contacto con el sufrimiento de cualquier ser vivo, así como las acciones que emergen de la persona compasiva para aliviar ese sufrimiento. 

La compasión es el bálsamo que quita el miedo. Solo con la compasión podemos atravesar el sufrimiento sin miedo y salir sanos y salvos de las duras experiencias que la vida nos depara. Sin miedo al sufrimiento, ¿Qué queda?: el alivio del corazón sereno y regenerado. 

Del amor incondicional nace la compasión en presencia del sufrimiento y la autocompasión es, por lo tanto, la práctica de aplicar la compasión a uno mismo cuando sufre. 

La autocompasión puede ser aprendida por cualquier persona, incluso aquellos que no recibieron suficiente afecto en la infancia o que se sienten incómodos cuando son bondadosos consigo mismos. Es una actitud valiente que nos protege de ser dañados, incluyendo el daño que involuntariamente nos infligimos a nosotros mismos a través de la autocrítica, el aislamiento o el ensimismamiento obsesivo. La compasión hacia uno mismo proporciona fuerza emocional y resiliencia, permitiéndonos reconocer nuestros defectos, motivándonos a nosotros mismos con amabilidad, perdonándonos a nosotros mismos cuando sea necesario, ayudándonos a relacionarnos con los demás desde el corazón y a ser nosotros mismos de verdad.  

Los tres componentes principales de la autocompasión son la bondad o amabilidad hacia uno mismo, el sentido de humanidad compartida, y mindfulness o la conciencia equilibrada, presente y atenta. 

  • La bondad hacia uno mismo nos abre el corazón al sufrimiento, de forma que nos podamos dar lo que necesitemos. 
  • La humanidad compartida nos abre a los demás, por lo que sabemos que no estamos solos y que el sufrimiento forma parte de la naturaleza humana. En realidad, a través de nuestro propio sufrimiento podemos sentirnos unidos a otros en su dolor y los podemos comprender y amar. 
  • Mindfulness nos abre al momento presente, de forma que podamos aceptar nuestra experiencia con mayor facilidad, sin caer ni en el rechazo ni en la identificación con el sufrimiento. 

Juntos conforman un estado de gran conexión y presencia, y proporcionan una experiencia de atención cálida, en los momentos difíciles de nuestra vida. 

“Si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Y si quieres ser feliz tú, practica la compasión”. 

Tenzin Gyatso, el 14 Dalai Lama (2009) 

Referencias 

Vicente Simón y Marta Alonso. Meditaciones de Mindfulness y Autocompasión. 

Simón, V. (2011). Aprender a practicar mindfulness. Barcelona: Sello 

Simón, V. (2015). La compasión: el corazón del mindfulness. Barcelona: Sello